lunes, 17 de diciembre de 2007

Pases y Recepción

Pases

Pasar es el modo más rápido y efectivo de mover el puck hacia la zona ofensiva, ya que éste se mueve más rápido que los jugadores. Hay muchas razones para pasar el puck durante el juego: sacarlo rápidamente de la zona defensiva, superar a un defensa, crear ventaja numérica (dos contra uno, o tres contra dos) , o preparar una oportunidad de gol. Cada tipo de pase tiene una finalidad específica en términos de coger a los oponentes desprevenidos y ganar ventaja en posición. La velocidad y el cambio de ritmo que se obtiene cuando se realiza un pase permite a los delanteros muchas oportunidades de poner el puck en situación de gol.

Tras decidir un receptor concreto, para ejecutar un pase efectivo deben considerarse tres factores: precisión, coordinación y engaño. Un cuarto factor es lo que hace el jugador después de realizar el pase.

Precisión: Probablemente este sea el aspecto más importante de un pase. La precisión está determinada por la capacidad del jugador que realiza el pase de leer la velocidad y la dirección prevista del receptor, en relación a su propia velocidad (si se está moviendo). Una vez que el jugador que realiza el pase estima las posibles diferencias en velocidad relativa puede pasar por delante del receptor , de modo que el puck llegue al mismo punto y al mismo tiempo que la pala del receptor. La capacidad de situar el puck con precisión y regularidad en la pala del receptor permite al jugador y al equipo utilizar numerosas estrategias individuales y de equipo.

Coordinación: la decisión de cuándo pasar debe basarse en la situación ofensiva del equipo propio. Si otro jugador del equipo está en mejor posición, debe pasársele el puck siempre. Esta regla se rompe frecuentemente cuando el portador del puck prefiere superar a un defensa cuando tiene a un compañero de equipo más adelante, o bien decide retener el puck demasiado tiempo, permitiendo a un defensor acercarse. La consecuencia de esas decisiones es que el jugador que está desmarcado tiene que seguir manteniéndose desmarcado, o, en el caso del defensor que se acerca, el puck puede ser interceptado, desviado por un stick o un patín, o bloqueado. Es mejor hacer el pase demasiado pronto y adelantado, que demasiado tarde y retrasado. Los únicos casos en que un pase no es la mejor jugada es cuando un defensor revela su intención de interceptar el pase, o si el receptor está demasiado cerca de un defensa para recibir el pase con seguridad. Si mejora la situación del equipo, ¡pasa el puck!

Amagar: muchos jugadores arruinan su intento de realizar un pase porque telegrafían su intención. Telegrafiar un pase es lo que sucede cando el portador del puck mira al posible receptor y alinea la jugada sin tratar de realizar ningún engaño. Esto permite saber dónde se realizará el pase, no sólo al receptor, sino también a los defensores. Una buena idea antes de intentar un pase es leer cómo están cubriendo los defensores, y reaccionar con una maniobra de engaño para amagar o confundir a los defensores. Esto puede hacerse amagando rápidamente, como si se fuera a continuar con el puck, y luego hacer el pase. Un factor importante para amagar es la visión periférica. Los jugadores que hacen buenas jugadas tienen excelente visión periférica hacia los lados y hacia abajo, mientras miran hacia delante. Esto les permite alinearse con el receptor, sin revelar su intención mirando directamente hacia él. Al usar técnicas de engaño, se proporciona al receptor tiempo y espacio adicional para preparar situaciones de gol.

Después de pasar,¡arrancar! Uno de los fallos individuales más comunes tras realizar un pase es no mantenerse en la jugada. A menudo los jugadores pasan y se quedan mirando la jugada, sin realizar ninguna otra acción. En el momento en que el jugador realiza el pase, debe ponerse en posición para recibir él un nuevo pase, arrancar hacia la portería o desviar a un oponente fuera del juego. Al arrancar rápidamente después del pase, se crean muchas opciones para el equipo. Si el jugador se retira del juego, se reducen las opciones del equipo.

Recepción

El papel del receptor en la combinación de pase-recepción consta de tres tareas básicas: localizar una zona despejada en la superficie de juego para recibir el pase, comunicar al jugador que va a realizar el pase que se está libre o a punto de estarlo, y capturar el pase de modo efectivo. Para localizar espacio libre y quedar disponible para recibir un pase, un receptor potencial debe moverse a una zona abierta que, en general, se encuentra en la dirección del juego. En muchos casos, el receptor debe engañar al defensor para quedar libre. Ello se consigue amagando con el cuerpo, cambiando la dirección o variando la velocidad. Del mismo modo que el jugador que realiza el pase debe evitar telegrafiar el pase, el receptor debe tratar de camuflar sus movimientos para quedar libre.

Los receptores también tienen la responsabilidad de indicar al portador del puck si están libres o no para un pase. Esa información puede transmitirse de forma verbal o no verbal. Llamar al portador por su nombre o apodo puede ser efectivo, pero los contrarios pueden saber su nombre. Las indicaciones no verbales pueden ser audibles, como golpear el stick contra la superficie de juego, o silenciosas, como elevar el stick apuntando al espacio libre al que se pretende desplazar el receptor. Un receptor potencial no debe cejar nunca en tratar de encontrar espacio libre, incluso si el portador puede no haberle visto la primera ocasión. Los receptores deben apreciar la tarea a la que se enfrenta el portador al tratar de realizar un pase, dada la presión de los delanteros que defienden (cuando el equipo atacante aplica presión al equipo defensor en la zona defensiva del defensor) y la velocidad del juego. Por eso, los receptores deben ser pacientes y tratar de encontrar espacio libre. Sincronizar la llegada a un espacio libre, controlando la propia velocidad y dirección es esencial para apoyar con éxito al portador del puck y quedar sin cubrir.

Capturar el pase es la tercera función del receptor. Recibir bien los pases requiere práctica y “manos suaves”. Se entiende por manos suaves la capacidad de un jugador de manejar el puck de forma rápida, precisa y segura, al tacto. También es un término relativo a los pases y las recepciones que se utiliza para definir cómo recibe un jugador los pases. Si el pase rebota en el stick del receptor, se dice que este tiene “manos duras”. Si el jugador puede amortiguar el puck utilizando los brazos y un agarre relajado de la mano baja, se dice que este jugador tiene “manos suaves”. En ocasiones, tener manos suaves no es suficiente para recibir un pase, ya que éstos no siempre llegan bien a su objetivo. . Se espera de los receptores que realicen algún tipo de ajuste, como estirarse para alcanzar el puck, desplazarse en ángulo hacia el puck o alejándose de éste, frenando o acelerando , o utilizando los patines para desviar el pase al stick. En muchas situaciones, esto significa que el receptor debe proteger el puck de un defensor una vez que lo ha recibido, Controlar y proteger el puck de los contrarios permite al receptor más tiempo para ejecutar el siguiente movimiento, ya sea pasar, controlar el puck o tirar. Incluso antes de que se haya completado el pase, el receptor debe tener una idea de su siguiente movimiento, como dirigirse a portería, pasar, tirar o llevar el puck. Anticipar la acción siguiente es una habilidad que tienen todos los buenos jugadores.

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